15.11.10

Primera vez.

Hundías tu dedo índice, al lado de mi ombligo, al lado derecho.
Lo hacías lentamente, suavemente, cuidadosamente.
Era la primera vez que sentía el tacto de su sana, fina y a la vez áspera piel suya rozando la mía.
La sentía.
Estaba fría.
Me daba un poco de satisfacción, demasiado.
Una mueca se rebeló en mi mejilla izquierda, sin cuidado, sin temor. Duró unos 7 segundos exactos, cambio, ya dolía.
Era diferente, dolía.
Se había desvanecido esa sonrisa.
No olía su dulzura, no olía su fragancia a algo desconocido, que me atraía. Poco a poco, (sacaba el dedo índice de mi piel), lo sentía, después de cavar en mi piel (esculpía mi piel),volvía a meter con su dura y pesada pala, la tierra en su lugar, asquerosa tierra.
Volvía a el pañuelo de el Diablo (volvía a el guante de el Diablo).
Me enterraba, me olvidaba.
Una nueva sonrisa sorprendió mi supuesta alma, si es que existe en mí, no lo sé ¿lo sé? Diferente, no lograba entender interpretar esa extraña sonrisa, desconocida.
¿Por qué le tenía miedo?¿Por qué miedo a lo desconocido? No sería la única. Acaso seré una enfant terrible?

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