Perdida en aquella calle a la cual cada día concurría. Para un lado o para el otro. Sabía el lado correcto, fue para el otro. Obscurecía, era una penumbra, obscurecía. No podía parar, no quería parar. Árboles sin hojas eran su único paisaje, árboles rosas, arco iris blanco y negro, suelo color escarlata, el se marcho, el sol se fue. Me ahogaba en mi conciencia, me ahogaba en mil colores. Su ojo jamás cerró, jamás se cerró. Cayo de rodillas, suplicaba, imploraba. Olía su exquisito aroma. Había una silueta, perdida sonrió, la razón para sonreír,
(su razón para sonreír).
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